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lunes, 23 de febrero de 2015

SOLDADURA OXIACETILÉNICA



SOLDADURA OXIACETILENICA
Soldar es unir dos metales, cuyos bordes se funden, añadiendo otro metal que se conoce como el material de aportación. En la soldadura oxiacetilénica el calor se produce al encenderse una mezcla de dos gases que salen por un soplete, oxígeno y acetileno.
El metal de aportación se suministra en forma de alambre o varilla.
                                                   EQUIPO DE AUTÓGENA
El equipo excelencia consta de las siguientes partes:
· Cilindros.
· Manorreductores y manómetros.
· Mangueras.
· Soplete.

CILINDROS: Son bombonas metálicas y de cierre hermético que se usa para contener gases y líquidos muy volátiles. Partes del cilindro:                                                                         

Tapa: pieza destinada a proteger la válvula del cilindro, pudiendo ser fija o removible.
Válvula: fabricada en la mayoría de los casos con latón forjado, está diseñada para trabajar con gases en altas presiones.
Collarín: pieza fijada a la garganta y provista de una rosca externa para la colocación de la tapa.
Garganta: parte gruesa del cilindro dispuesta hacia afuera en dirección de su eje, en la cual existe un orificio roscado para la colocación de la válvula.
Hombro: parte del cilindro limitada por una superficie de revolución cuya generatriz es una línea de concordancia entre la garganta y el cuerpo.
Cuerpo: parte del cilindro limitada externamente por una superficie de revolución cuya generatriz es un segmento de recta y cuyo radio de generación es el radio del cilindro.
Base: parte del cilindro de una configuración que permita la estabilidad del mismo en posición vertical.
                                                   CILINDRO DE ACETILENO
Los tanques de acetileno están llenos de un material terroso, una mezcla porosa con las características de una esponja. La calidad semejante a una esponja proporciona pasos huecos para la acetona líquida que fluye dentro de la botella. La acetona tiene la capacidad de absorber hasta 25 veces su volumen. Debido a que el acetileno es almacenado en acetona, esto lo vuelve suficientemente seguro para transportar botellones de acetileno sin el peligro de explosión.
Generadores de acetileno
Son aparatos o equipos en los cuales el carburo se pone en contacto con el agua, para producir y almacenar el acetileno. En la mayoría de los casos, los generadores de acetileno se componen de cinco secciones, a saber:
1º) El generador propiamente dicho, o recipiente en que se realiza la reducción del carburo 2º) El recipiente que contiene el agua;  3º) La campana, o recipiente donde se almacena el acetileno;  4º) La junta hidráulica, o válvula de seguridad;  5º) El depurador químico, que sirve para purificar el acetileno y se coloca entre el generador y la válvula de seguridad.
Los generadores de acetileno más empleados son los automáticos, que producen el gas a medida que se consume, y se clasifican en:
1º) Generadores por caída de agua sobre el carburo
2º) Generadores por contacto:
 3º) Generadores por caída del carburo sobre el agua.

ADVERTENCIAS
1º) El generador debe mantenerse lo más limpio que sea posible, por lo cual conviene descartar los equipos muy complicados;
2º) No aproximarse a los generadores con fuego - cigarrillos, etcétera - o piezas calientes;
3º) Efectuar la carga del generador de día, y secar el  depósito de carburo;
4º) Para controlar pérdidas eventuales, no se utilice la llama, sino agua jabonosa.
Acetileno y carburo de calcio
El carburo de calcio -combinación de carbón de coque (35 %) y cal (65 %), que se obtiene por fusión en horno eléctrico- es de color gris claro, y de fractura cristalina.
Se distingue comercialmente según el tamaño de los granos, que son:
1º) Grueso, que pasa la malla de 50 por 80 mm;
2º) Mediano, que pasa la malla de 25 por 50 mm;
3º) Granulado, que pasa la malla de 4 por 8 mm.
El primero se conserva mejor, y es de mayor rendimiento.
Un kilo de buen carburo de calcio en cinco litros de agua debe producir 300 litros de acetileno: y el calor que produce la reacción no debe superar los 100º.
El residuo sólido es cal apagada, debido a que:
Carburo + Agua + Acetileno = Oxido de cal + Calor.
Téngase presente que el carburo se debe conservar en envase bien cerrado y en lugar seco.
CILINDRO DE OXIGENO: El oxígeno es de color verde o blanco, es un gas incoloro, incoloro e insípido. Se obtiene principalmente por destilación fraccionada del aire, por su carácter de oxidante promueve y mantiene los procesos de combustión.
MANORREDUCTORES Y MANÓMETROS: El objetivo de los manorreductores es la regulación a la presión del gas embotellado, estas reducciones se logran por medio de aparatos denominados manorreductores, compuestos de dos cámaras unidas por dispositivos para reducir la presión y dotadas cada una de ellas con un manómetro,
Imagen tomada: libro mecánica industrial.
Los manorreductores deben cumplir las siguientes condiciones:
· Deben mantener constante la presión de baja, aunque varié la presión de alta al ir vaciándose los cilindros.
· Deben mantener la presión de baja independientemente del consumo que se realice.
· Deben producir una sobre presión lo más reducida posible al cerrar la salida de gas.
MANGUERAS: Las mangueras tienen por finalidad transportar los gases a baja presión desde las válvulas reguladoras hasta los sopletes de corte o para soldar.
Las mangueras son identificadas por un código de colores según su uso:
Acetileno: color rojo oscuro con extremo de manguera y tuerca con rosca 9/16” – 18 UNF izquierda.
Oxigeno: color verde, azul o negro, extremo de manguera y tuerca con rosca 9/16” – 18 UNF derecha.
SOPLETE: El soplete es el aparato donde se produce la mezcla del acetileno con el oxígeno. Pasando a una cámara a través de unos agujeros calibrados, siendo en esta cámara donde se efectúa la mezcla del oxígeno con el acetileno saliendo por un tubo llamado lanza que acaba en la boquilla. El soplete lleva incorporadas dos llaves de corte y regulación del acetileno y del oxígeno para realizar la mezcla adecuadamente.
LA LLAMA: Se denomina llama a la combustión de una sustancia con el oxígeno puro o una mezcla que lo contenga cuando en la combustión se necesita. Este fenómeno desarrolla luz y calor. Las llamas para soldar se consiguen variando la proporción de acetileno y oxígeno, obteniéndose diferentes tipos de llama.

CLASES DE LLAMA: Variando las proporciones de acetileno y oxígeno y las presiones de salida respectivas pueden obtenerse las siguientes clases de llamas oxiacetilénicas:
· Llamas neutras.
· Llamas oxidantes.
· Llamas carburantes.
Llama Neutra: Es de color azul brillante, es llama reductora adecuada para soldar hierro, ya que no precisa desoxidante.  Las proporciones teóricas en que deben estar ambos gases para obtener una llama neutra son de un volumen de oxigeno por un volumen de acetileno.
Llama Oxidante: Es aquella que en la zona soldante se encuentra abundancia de oxígeno, esto se consigue aumentando la proporción de oxigeno hasta un 25% o 30%.  Esta llama es de color azulado y su cono es más corto que en la llama neutra. La llama oxidante oxida y quema los metales base y de aportación produciéndose por esto muchas chispas.
Llama carburante: La llama carburante se produce aumentando la proporción de acetileno, abriendo para esto la llave correspondiente del soplete. Esta llama se caracteriza por tener un dardo más largo que la llama neutra
Cómo se envasan los gases utilizados en la soldadura oxiacetilénica.
El oxígeno y el acetileno se comprimen en botellas o tubos sin costura y muy resistentes, y cuya parte inferior calza en un zócalo cuadrado que les permite mantenerse en sentido vertical.

Otro extremo – parecido,  por su forma, al cuello de una botella -  acaba con una parte roscada que lleva la válvula de cabeza
La presión a que se comprime generalmente el oxígeno es de 125 kg/cm2; pero los tubos deben ser probados para resistir una presión de 250 kg/cm2.
Sobre los tubos de acetileno se coloca un reductor de presión muy distinto, por su forma, a los empleados en los tubos de oxígeno, para que no haya confusión cuando se colocan.
                        MEDICIÓN DEL CONTENIDO DE LOS TUBOS
La capacidad volumétrica de los tubos puede ser de 20 a 50 litros;  para calcular el volumen de gas que contiene, se multiplican  la capacidad real por la presión  en kg/cm2 del gas.
EJEMPLO: Un tubo de oxígeno de 36 litros  de capacidad, en cuyo manómetro de alta presión se lee 110 atmósferas,  contiene:
36  x 110 = 3.960 litros de oxigeno.
Por lo tanto, para calcular la cantidad de oxígeno utilizada en un trabajo se halla la diferencia entre la cantidad marcada antes, y la registrada después de la soldadura.
EJEMPLO: Un tubo de 46 litros marcó 88 kg/cm2 antes de soldar, y 65 al acabarse el trabajo. El consumo de oxígeno será, entonces:
(88 X 46) - (65 X 46) = 4.048 - 2.990 = 1.058 litros.
Cuando se desea averiguar si hay oxigeno suficiente para un determinado trabajo, se multiplica el consumo horario del soplete por el tiempo aproximadamente necesario para ejecutar la soldadura, y se controla el contenido del tubo.
Para controlar el consumo de acetileno, se pesa el tubo antes y después de la soldadura, y se multiplica la diferencia por 900, pues un kilogramo de peso representa 900 litros de acetileno.
EJEMPLO; Un tubo de acetileno pesa 72 kilos antes de comenzar a soldar, y 69,400, después de la soldadura. El consumo de acetileno, en este caso, será el siguiente:
Peso: 72 - 69,400 = 2,600 kg.
Volumen: 2,600 X 900 = 2.340 litros.


ACTIVIDADES PARA EL FINAL DE LA UNIDAD 
1.- Crear su propio porta folio estudiantil con todas las unidades de trabajo que se encuentras en el blogger.
2.- Realice un  resumen de la unidad utilizando organizadores gráficos.
3.- Con material del medio y su creatividad elabore un trabajo didáctico del equipo de soldadura oxiacetilénica
4.- Estas actividades deberán ser entregadas hasta el día viernes 26 de febrero 2015 según horario

martes, 6 de enero de 2015

COMPONENTES DE LA SOLDADURA BLANDA Y FUERTE



3- Componentes del sistema
3.1- Fuente de calor
Para elevar la temperatura de metal base, además de para conseguir la fusión tanto del fundente que se aplique como del metal de aporte empleado para la unión, es necesario disponer de una fuente de calor.




Existen diversas formas de conseguir este foco de calor: mediante hornos, bobinas de inducción..., aunque entre los más comunes y fáciles de usar, están los llamados soldadores de estaño o eléctricos, y los sopletes de gas.
Un soldador de estaño es un dispositivo que, mediante el efecto Joule, convierte la energía eléctrica en calor. Por lo tanto es un soldador eléctrico, y los hay de varios tipos:
Soldador de resistencia, donde su extremo, generalmente de cobre, dispone de una resistencia eléctrica que le permite mantenerse a una temperatura constante. En función del uso a que se destine, el extremo del soldador podrá tener forma de un martillo, de varilla o de punta. Generalmente, los soldadores de punta fina se utilizarán para trabajos de soldadura entre componentes de electricidad y electrónica, mientras que los de punta gruesa se utilizarán en otros trabajos de soldadura que implique superficies más grandes.
Soldador instantáneo de tipo pistola, cuyo extremo permite alcanzar la temperatura necesaria rápidamente.
Además de los soldadores eléctricos, la fusión del fundente y del metal de aportación se puede conseguir mediante la llama que genera un soplete.
En este caso, se puede utilizar como gas combustible el acetileno, propano, gas natural o gas ciudad, y como comburente, aire u oxígeno puro que puede ser suministrado en botellas a presión. Evidentemente, la llama producida con oxígeno puro será de mayor temperatura que si se empleara sólo aire. Y de entre todas, la llama producida por la combustión del acetileno con el oxígeno es la que producirá la temperatura más alta.


Figura 9. Equipo con soplete de gas


3.2- Fundente
Para facilitar que el material de aportación fundido penetre bien por capilaridad entre las superficies de las partes a soldar se utiliza una sustancia llamada fundente o flux, que es una mezcla de unos componentes químicos (boratos, fluoruros, bórax...) y agentes mojantes.
El flux tendrá pues la misión de facilitar que el material de aporte fluya mejor por entre las áreas donde se va a realizar la unión, mojando las superficies y haciendo que la soldadura que finalmente resulte sea más resistente.
El fundente se aplica después de haber realizado la limpieza de las piezas a soldar, mediante brocha (o espolvoreando en el caso que el fundente se presente en forma de polvo) sobre las superficies a unir. También se puede aplicar disolviéndolo en agua o alcohol para mejorar su adherencia al metal base.
El fundente, además de favorecer el "mojado" del material base, consigue aislar la zona afectada por la soldadura del contacto directo del aire, lo que reduce la posibilidad de que se produzcan reacciones de oxidación con el oxígeno de la atmósfera, además que ayuda a disolver y eliminar los posibles óxidos que puedan llegar a formarse.
En efecto, cuando el proceso de soldadura tiene lugar al aire libre es necesario aplicar sobre las superficies del metal base una capa de material que ayude a su protección del contacto directo con el aire de la atmósfera.
Ello es así, porque al calentarse el metal base y estar en contacto directo con el aire, el oxígeno presente en la atmósfera tiende a reaccionar con el metal base para la formación de óxidos sobre la superficie.





Sin embargo, al aplicar el fundente, cuando se proporciona el calor para calentar las superficies del metal base, el flux o fundente se disolverá, para así poder absorber mejor los posibles óxidos que se formen durante la soldadura. Existe una variedad de material fundente en función de la temperatura que se vaya a alcanzar, de los materiales a unir y de las condiciones ambientales bajo las cuales se vaya a ejecutar la soldadura.
En todo caso, sea cual sea el fundente elegido, éste deberá fundir y volverse completamente líquido antes que el metal de aporte funda y se vierta sobre la unión. La mayoría de los fundentes se suministran en forma de pasta, por lo que para su aplicación deberá emplearse brocha para extenderlo por las superficies de unión, justo antes de aplicar la fuente de calor.
Otra características importante de los fundentes, además de la de protección y mejorar la fluidez del metal de aportación, es que, una vez aplicado sobre la pieza base, indica cuándo este material ha alcanzado la temperatura adecuada para llevara a cabo la soldadura.
Esto es así porque en muchos casos cuando el fundente alcanza su temperatura adecuada, éste se funde y se vuelve transparente, indicando entonces que ha llegado el momento de aplicar el material de aportación.
3.3- Material de aporte
El material de aporte que se utilice para la ejecución de la soldadura debe poseer una excelente capacidad de mojado de la superficie del metal base. La temperatura de fusión del material de aporte, según se ha dicho, deberá ser inferior al del metal base donde se vaya a aplicar.
Pero además de la apropiada temperatura de fusión en relación al metal base, el material de aporte que se utilice debe ofrecer una buena fluidez cuando esté fundido para permitir su correcta distribución por capilaridad por entre los huecos de las superficies a unir.





Figura 12. Diferentes formas de comercializar el material de aporte
Una vez aplicado y solidificado, el material de aportación deberá cumplir con los requisitos de resistencia mecánica y de resistencia a la corrosión para las condiciones normales de servicio para las que haya sido diseñada la soldadura. Para ello, el material de aportación deberá ser compatible con el metal base, y en su contacto no deberá formar ningún compuesto que disminuya la resistencia de la unión.

La forma de comercializar el material de aporte es en forma de hilo enrollado en un carrete, aunque también puede comercializarse en forma de alambre o varillas o en forma de pastas metálicas. En este último caso, cuando se utilizan pastas para soldadura fuerte y blanda, éstas, además del metal de aporte, ya incorporan el fundente y un aglomerante que sirve para conservar la aglutinación de los componentes en suspensión. Las pastas, al tener una aplicación rápida y sencilla, posibilita un control más riguroso en el uso del material, y como además la pasta no tiene forma, se puede adaptar mejor a una gran variedad de configuraciones y geometrías diferentes de unión.
A continuación, se relaciona la composición de los materiales de aporte más usualmente empleados:
Estaño-plomo: posiblemente es el metal de aportación más común y empleado para casos generales que no exijan requerimientos específicos.
Estaño-antimonio-plomo: sobre el tipo anterior se le añade antimonio para mejorar las propiedades mecánicas del material de aportación. No obstante, para soldar piezas de cinc o de acero galvanizado no se debe emplear un material de aporte que contenga antimonio, ya que este compuesto participa en la formación de una combinación que es difícilmente fusible.
Estaño-plata: cuando se requiera soldar instrumentos de trabajo delicados.
Estaño-cinc: este metal de aporte se emplea para soldar piezas de aluminio.
Estaño-bismuto: metal de aportación empleado para soldar componentes electrónicos.
Plomo-plata: el uso de la plata mejora la capacidad de mojado del plomo cuando se use para soldar elementos de acero, fundición o cobre.
Cadmio-plata: se emplea cuando se quiera soldar piezas de cobre y también, aunque menos, piezas de aluminio(*) entre sí, ofreciendo buena resistencia a elevadas temperaturas.
Cadmio-cinc: se emplea para soldar piezas de aluminio(*).
Cinc-aluminio: se emplea para la soldadura de aluminio ofreciendo una gran resistencia a la corrosión.
(*) En general, no se recomienda el procedimiento de soldadura blanda para soldar el aluminio, dado que existen métodos específicos de soldadura para este metal.


La base fundamental en una soldadura fuerte o blanda está en asegurar una buena fluidez del metal de aportación para que éste, por capilaridad, pueda rellenar el espacio existente entre las superficies en contacto de las piezas. Para que esto ocurra es necesario realizar una buena preparación previa de las piezas a soldar.
A continuación se relacionan los pasos a seguir con objeto de poder realizar una correcta soldadura:
1- Determinación de la separación entre piezas:
Para que el material de aporte pueda fluir correctamente por entre las superficies por donde tendrá lugar la unión, es necesario determinar la correcta separación entre las partes. Normalmente para conseguir uniones lo más resistentes posibles se recomienda que la separación entre piezas se encuentre en el intervalo entre 0,25 y 1,20 mm. Separaciones mayores darán lugar a uniones menos resistentes.
Hay que recordar que los materiales se expanden durante el proceso de soldadura al aplicarles calor, y se contraen posteriormente cuando se enfrían. Esta cuestión es especialmente importante cuando se trata de soldar metales disímiles, con diferentes coeficientes de dilatación, cuestión que habrá que tener en cuenta a la hora de posicionar y realizar su sujeción, con objeto de permitir su expansión ó contracción diferencial de cada una de las partes.
2- Posicionamiento de las piezas:
Asegurar una adecuada sujeción que garantice la correcta alineación y posicionamiento de las partes a soldar es muy importante. Cuando se necesite de elementos auxiliares para el soporte de las piezas a soldar, éstos se deberán elegir de materiales que no sean buenos conductores del calor, como lo son los materiales cerámicos, inconel o de acero inoxidable. Con ello se conseguirá minimizar las pérdidas y mejorar la eficiencia del proceso. Se deberá comprobar además, que el sistema de sujeción o soporte que se emplee sea compatible con los procesos de dilatación por efecto de la generación de calor durante la soldadura, con objeto de no alterar la correcta alineación de las partes.
Otro aspecto importante antes de comenzar la soldadura es elegir una configuración adecuada para la unión de las piezas. Aunque hay muchas posibilidades de realizar el ensamblaje entre las piezas, todas son una variedad de dos fundamentales: a tope y por solape.


Figura 13. Diferentes formas de posicionamiento entre piezas
En la unión a tope, donde ambas piezas se posicionan enfretadas borde con borde, la resistencia de la unión dependerá en gran medida de la magnitud de la longitud de contacto. Esta solución es la más simple, y en ocasiones, la más ventajosa al presentar una zona de unión consistente y de espesor constante e igual al de las piezas a unir.
Sin embargo, para aplicaciones donde se requiera una mayor resistencia en la unión, la unión por solape es la recomendable, debido a que se genera mayor superficie de contacto al estar solapado una pieza sobre la otra. En este caso ocurre que en la zona de unión el espesor es doble, al estar una pieza sobre la otra. No obstante, este hecho no es un problema en ciertos trabajos de soldadura, como en fontanería o plomería y aplicaciones similares.
3- Elección de la aleación correcta para el metal de aporte:
Aleaciones de plata, cobre y aluminio son las más comúnmente empleadas como material de aporte para soldar metales en la soldadura fuerte y blanda. Aleaciones de plata son usadas frecuentemente porque tienen un punto de fusión relativamente bajo, mientras que las aleaciones de cobre, que aunque su punto de fusión es más elevado, son también muy empleadas al ser generalmente más baratas.
Asimismo, y dependiendo del tipo de aplicación, los materiales de aporte suelen presentarse en forma de hilos que se suministran enrollados en rodetes, en forma de varillas o alambres, o como pasta.
4- Eliminación de la grasa y limpieza de las superficies:
La presencia de grasa o suciedad en las superficies de la unión impedirá un correcto fluido del material de aporte. Por ello, antes de comenzar el proceso de ejecución de la soldadura, habrá que eliminar la presencia de cualquier resto de grasa o aceite mediante el empleo de disolventes, así como reducir en lo posible la presencia de cascarillas y óxidos sobre la superficie donde se llevará a cabo la soldadura, mediante su decapado a base de cepillado o tratamiento químico.
En última instancia, y para asegurar el mejor estado de las superficies, se recomienda una última limpieza a fondo empleando el propio fundente como agente limpiador. Los más utilizados son el cloruro de cinc, la sal de amoniaco y las resinas. Un indicativo de buena limpieza en la superficie es cuando al aplicar el material de aportación, éste fluye con normalidad, de lo contrario se formarán gotas impidiendo que el material de aporte moje completamente las superficies a unir del metal base.
5- Aplicación del fundente sobre las superficies:
Por último, para facilitar que el material de aporte pueda fluir mejor, además de servir de agente protector evitando que se produzcan óxidos que perjudiquen a la soldadura, se aplicará el material fundente o flux sobre las superficies entre las cuales se producirá la unión.
El fundente se aplicará, como se ha visto, después de haber realizado la limpieza de las piezas a soldar, y se llevará a cabo mediante brocha (o espolvoreando en el caso que el fundente se presente en forma de polvo) sobre las superficies a unir. También se puede aplicar disolviéndolo en agua o alcohol para mejorar su adherencia al metal base.


Una vez posicionadas las piezas, y aplicado el material fundente sobre las superficies por donde se ejecutará la unión, se pasa a elevar la temperatura de la superficie de las piezas del metal base mediante la activación de la fuente de calor que se vaya a emplear (horno, bobina eléctrica de inducción, soldador eléctrico o de estaño, soplete de gas u otros).
Si se emplea un soldador eléctrico, deberá verificarse que el extremo de éste se encuentre limpio y libre de restos de ningún material adherido a la punta de la herramienta provenientes de otras operaciones previas realizadas. Una vez comprobado su limpieza, se conectará a la red eléctrica para iniciar su calentamiento y una vez alcanzado su temperatura, se orientará para calentar las superficies de unión del metal base.
En caso de utilizar un soplete como fuente de calor, se comenzará primero dando salida al gas combustible, para posteriormente mediante una chispa tratar de encender el soplete. Luego actuando sobre el regulador del oxígeno situado en el mango del soplete, se regulará la llama hasta conseguir la óptima (aproximadamente se produce para volúmenes iguales de oxígeno y acetileno).


Figura 14. Soplete de gas


Una vez completado los pasos anteriores, esto es, aplicado el fundente sobre el metal base y posicionadas las piezas, se activará, como se ha dicho, la fuente de calor para calentar las superficies del metal base hasta que alcance temperatura.

Generalmente, el uso del fundente adecuado a la naturaleza del metal base ayudará a saber cuándo se ha alcanzado la temperatura óptima. Ello es así porque el material fundente deberá fundirse al alcanzarse la temperatura adecuada y, en la mayoría de las ocasiones, se volverá transparente, indicando de manera inequívoca que ha llegado el momento de aplicar el material de aportación.
Por tanto, una vez que se ha alcanzado la temperatura correcta, que como se ha visto ocurre una vez se haya fundido el fundente (en algunos casos, se vuelve transparente), se acerca el material de aporte (suministrado en forma de hilo o barrita) al foco de calor, el cual, al fundirse caerá sobre la zona de unión del metal base.
Para conseguir una unión lo más resistente posible se recomienda que las partes que están siendo unidas se encuentren siempre a la misma temperatura mientras dura el proceso de calentamiento. En la mayoría de las ocasiones, el material de aporte se aplicará en la unión una vez alcanzada la temperatura adecuada.
Por otro lado, el material de aporte tiene tendencia a fluir hacia áreas de la unión que se encuentren a más temperatura, por lo que se recomienda seguir aplicando calor en el lado de la unión opuesta de donde se está depositando el metal de aporte. De esta manera, el calor suministrado ayudará a que el metal de aporte fundido fluya mejor por entre las superficies que generan la unión.
Una vez vertido el suficiente material de aporte, se retira el hilo o la barrita del material de aportación y también el soldador para ir suprimiendo el foco de calor, con objeto de dar tiempo de solidificarse al metal aportado, quedando así las partes finalmente soldadas.


Si el proceso se ha realizado bajo una atmósfera protectora, generalmente no es necesaria realizar una limpieza final de la unión. Sin embargo, cuando la soldadura se haya realizado al aire libre sí se hace necesario realizar una limpieza final de la zona de unión para evitar que se produzcan fenómenos de corrosión.
Los restos de fundente que queden tras la soldadura son químicamente corrosivos y deben ser eliminados. Por ello, tras solidificar el metal de aporte se recomienda rociar la zona de la unión con agua caliente.
En otros caso suele ocurrir que el fundente queda sobresaturado con restos de óxidos (se vuelve de un color verdoso o negro) que dificulta su retirada. Si esto ocurriese la mejor manera de eliminar los restos de residuos es sumergir la pieza soldada en una solución ácida que actúe como decapante.



Tabla 4.  Tipos de atmósferas recomendadas
Combinación de Soldadura
Tipo de atmósfera
Material base a soldar
Material de aporte
Al vacío
Hidrógeno
Nitrógeno
Argón
Aire
Acero
Cobre
No
No
Acero
Plata
No
No
No
Acero Inoxidable
Cobre
No
No
Acero Inoxidable
Plata
No
No
No
Acero Inoxidable
Oro
No
No
No
Acero Inoxidable
Níquel
No
No
No
Aluminio
Aluminio
No
No
No
Cobre
Plata
No
No
No
No
Cobre
Plata con Litio
No
No
No
Níquel / Iconel
Plata
No
No
No
No
Titanio
Plata con Litio
No
No
No
No






ACTIVIDADES
  1. Lea y elabore un cuadro comparativo sobre la soldadura blanda y fuerte
  2. Realice una sopa de letras con 10 alternativas sobre soldadura blanda y fuerte
  3. Observar el video y comente 
  4. Busque imágenes sobre la el tema tratado, y realice un resumen sobre la soldadura blanda y fuerte
  5. Construya  un glosario de terminos 10 con su significado
  6. Estas actividades serán elaboradas en su cuaderno de materia